Cuando empecé a montar mi web, pensé que elegir tema sería algo rápido pero enseguida me di cuenta de que el tema no es solo cómo se ve, sino cómo te hace trabajar y qué sensación transmite tu marca desde el primer momento.
Antes de realizar el proyecto final, probé varios, pero los que más me hicieron dudar fueron Twenty Five y Creamy Bakery. Se trata de dos estilos totalmente distintos, cada uno con sus pros y sus contras.
Creamy Bakery: el visual

Este tema lo pone fácil para que la web se vea bonita desde el minuto uno. Es un tema muy visual y acogedor, las plantillas ayudan mucho a arrancar y para tiendas pequeñas queda muy bien.
Twenty Five: el minimalismo

Se trata de un tema limpio y rápido. Tiene un diseño muy personalizable y puede usarse el editor de bloques.
No es el tema más llamativo ni el más decorado, pero por eso me encajó. Poder personalizarlo a mi gusto me dio sensación de calma y control. Que este tema no me impusiera un estilo tan específico como Creamy Bakery fue lo que me llevó a decantarme por él.

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